martes, 23 de noviembre de 2010

el capital (cognitivo)


>> cuando la creatividad y el arte son combustible de lujo para el capitalismo, ¿qué podemos hacer?

[una charla con Alejandro Kaufman, Franco Ingrassia y Lila Pagola]

Sábado 27 de noviembre de 15 a 17 hs
La Tribu / Lambaré 873 / BsAs / Argentina

sábado, 2 de octubre de 2010

una entrevista para luchalibro (chile)


DISPERSOS EN EL SIGLO XXI:

UNA INTRODUCCIÓN

Una conversación entre Juan Carlos Ramírez Figueroa y Franco Ingrassia

 

 

Los lazos sociales en el siglo XX fueron regulados por las prácticas estatales.

Hoy, es la operatoria mercantil quien le disputa al Estado la producción de sentido y la composición de colectivos humanos.

En la vieja lógica estatal primaba la estructura sobre la innovación.

Rebelarse ante ese mundo (y construir alternativas) pasaba por romper esa estructura.

Algo muy distinto en la lógica de mercado en la que estamos sumergidos. Porque acá lo central es la dispersión.

Desde nuestras relaciones sociales hasta la incertidumbre por el futuro giran en torno a lo disperso.

Porque las estructuras fueron reemplazadas por las redes: pasamos de lo fijo a lo flexible, de lo estable a lo mutante, de la reproducción de un ordenamiento a un estado de permanente recomposición.

¿Cómo podemos construir una alternativa (o rebelarnos) si ni siquiera reconocemos los pedazos de la vieja estructura reemplazada por el mercado?

Ese es el paisaje histórico (de consecuencias radicales) al que apela el proyecto rosarino Estéticas de la Dispersión:

La mutación de las sociedades con mercado (donde el intercambio mercantil era un momento más de la experiencia social) en sociedades de mercado (donde el intercambio social es un momento más de la operatoria mercantil) plantea una serie de redefiniciones tanto para la producción estética como para la crítica.
Una ruptura, por ejemplo, tiene cierto sentido en condiciones estatales de estabilidad estructural. ¿Qué sentido tendrá bajo condiciones mercantiles de innovación continua? ¿Cómo orientar las prácticas estéticas (la producción de regimenes de sensibilidad) en un contexto de dispersión, donde cada imagen, cada experiencia, cada enunciado se produce de forma efí­mera, para ser reemplazado por otro en el encadenamiento incesante y vertiginoso de las dinámicas del consumo?
El proyecto estéticas de la dispersión se propone construir un espacio de elaboración en torno a estos interrogantes mediante encuentros, talleres y publicaciones de diverso tipo.

Sobre estos tiempos dramáticos -donde apenas intuimos las razones del fracaso de las alternativas y proyectos antisistémicos- conversamos con Franco Ingrassia uno de los presuntos implicados en este movimiento de reflexión y acción.


OLVIDAR A FOUCAULT O LA MODALIDAD UNIVERSITARIA QUE NEUTRALIZA LA INTENSIDAD MILITANTE

JUAN CARLOS RAMÍREZ FIGUEROA: Sobre la idea de la dispersión, me parece que el fenómeno recogido en el texto “sobre el proyecto” no ha sido muy reconocido por el debate intelectual. Y menos en los medios masivos. Como si el capitalismo tardío que vivimos fuera lo natural.


FRANCO INGRASSIA: Existen, aquí y allá, algunos análisis y constelaciones conceptuales que se aproximan a la hipótesis de la dispersión. Pero el hecho de que estos elementos se encuentren, digamos, dispersos, es algo que puede ser leído desde la misma hipótesis de la que partimos.

Creo que, fundamentalmente, de lo que se trata es de un anacronismo. Los medios intelectuales y militantes y la pequeña parte de los medios masivos de comunicación que se hacen eco de sus debates, viene todavía dominados por una generación formada en los 70 –pero se trata de una dominación sin proyecto ni perspectiva, una pura dominación reactiva.

Si aventuras político-intelectuales como las de Deleuze, Foucault, Castoriadis o la de los mismos Situacionistas (por nombrar sólo algunas) resultaron intensas y valiosas fue justamente porque se propusieron desarrollar una ontología del presente, es decir, de sus discontinuidades. Pero su presente ya no es el nuestro. Más allá de las continuidades –es cierto, por ejemplo, que el capitalismo continua y en ello podemos y hasta diría que debemos permanecer con marxistas, pero ¿de qué modo?- creemos que el pensamiento sólo puede recomenzar pariendo de la premisa de que se produjeron nuevas discontinuidades.

Sin embargo, la ontología  postestructuralista/setentista todavía perdura. Ya en la década del 80 Baudrillard propuso “Olvidar a Foucault” –y más allá de compartir o no su fatalismo, podemos rescatar el gesto de intentar salir de algo que, surgido como pensamiento devino luego saber circular- pero, como suele pasar, quien resultó olvidado fue él. Y Foucault es recordado –salvo contadísimas excepciones, como es el caso de Tiquun- en una modalidad universitaria que neutraliza la intensidad militante de su proyecto. Así que el olvido es doble.


ARGENTINA Y CHILE COMO LABORATORIOS DEL NEOLIBERALISMO

JCRF: Me interesa mucho el tema de la mutación de las sociedades con mercado a las sociedades de mercado. ¿Crees que las dictaduras sudamericanas han apurado el proceso? (pienso en el Chile neoliberal imaginado por los alumnos de Milton Friedman y puesto a funcionar por Pinochet) ¿O hay otras causas más profundas que lo han propiciado?

FI: Como en todo proceso de reestructruración capitalista, el recurso principal para la producción de la mutación ha sido la violencia. Las experiencias del Tatcherismo y el Reaganismo y demás procesos de neoliberalización en los países “centrales” han tenido su propia violencia específica. Y en nuestra región del mundo la violencia se configuró bajo los dispositivos del terrorismo de Estado.

Cierto escritor uruguayo, que goza de cierta mala prensa producto de su sobreexposición pero del cual no hay razón para rechazar su obra en bloque, afirmó hace tiempo que “los gobiernos militares intentan ocultar el carácter económico de la violencia y los gobiernos parlamentarios intentan ocultar el carácter violento de la economía”.

Siguiendo esta tesis, me parece que en países como Chile o Argentina se reunieron condiciones extraordinarias para el desarrollo de verdaderos laboratorios de neoliberalismo que permitieron una experimentación cruenta y sin miramientos de lógicas y dispositivos que en los países centrales sólo podían implementarse a través de una miríada de mediaciones y negociaciones con toda la estructura institucional propia del Estado de Bienestar. En cierto sentido, estas dictaduras fueron nuevas “campañas del desierto” y, como lo indica el “nombre oficial” de llevó la dictadura argentina, verdaderos “procesos de reorganización nacional”. La destrucción de formas de vida y modos de sociabilidad incompatibles con la mercantilización fue llevada adelante mediante un dispositivo de doble faz: una dimensión “tanatopolítica” de exterminio de los cuerpos que encarnaban esas configuraciones subjetivas y una dimensión “espectacular” de difusión capilar del terror en la población restante.

Desde esta perspectiva, cobra sentido que la hipótesis de la dispersión haya encontrado en esta región del mundo condiciones para su emergencia y desarrollo. Uno puede remitirse, por ejemplo, a un breve texto de Saer llamado justamente “La dispersión” para ver cómo desde momentos muy tempranos pueden leerse este tipo de efectos sociales de la “vía sudamericana” de acceso al posfordismo.

JCRF: Déjame ver si entiendo en la vieja sociedad pre-capitalismo global existía un esquema Estatal que hacía la ruptura una forma de lucha contra él. Ahora, al existir una dispersión es imposible “romper” lo que ya está roto y felizmente aceptado como un modelo normal de sociedad. ¿Explicaría eso el fracaso de los movimientos políticos, internet como espacio de disidencia y movilización o la música con “contenido político”?

FI: Se podría responder que sí, pero a condición de aclarar que se trata de un esquema tan general que puede ser usado para explicar casi cualquier cosa…

Yo creo que las victorias y fracasos de las experiencias que intentan construir subjetividades, modos de vida o mundos no reglados por el Estado o el mercado hay que pensarlas situacionalmente: la singularidad de una apuesta exige la singularidad de su pensamiento.

Pero sí podría arriesgar que hay un desplazamiento más o menos general del problema (semántico) de los contenidos al problema (gramatical) de las lógicas de articulación.

El mercado es indiferente a los contenidos. O, mejor dicho, sólo percibe y opera con diferencias cuantitativas, de rentabilidad, entre los contenidos. Es así como el “contenido político” de la música es, en términos mercantiles, algo sólo diferenciable de cualquier otro contenido en términos de la ganancia que puede resultar de su puesta en circulación.

De acuerdo esto, creo que lo interesante de la canción de protesta y el free jazz de los 60, el hardcore de los 80 o ciertas variantes del hiphop de los 90 no es tanto la cantidad de veces que se grite “fuck tha police!” sino que son producciones culturales que –como muestran muy claramente documentales como Imagine the Sound o American Hardcore – se insertaron en la construcción de formas de subjetivación y modos de experiencia colectiva articulados de acuerdo con lógicas que, si bien no dejaban de entrar en relaciones complejas con el mercado, no podían reducirse de modo simple a un mero campo específico de la operatoria mercantil.

 

 

“EL CAPITALISMO ES UNA CATÁSTROFE GLOBAL“


JCRF: ¿Existe algún hecho puntual que haya terminado por consolidar este modelo de la “dispersión”?

FI: Me parece que uno de los problemas es que, justamente, no se trata de un modelo sino más bien de una resultante. Es decir, no se trata de algo buscado por los agentes que operan en el mercado –el resultado perseguido es uno y sólo uno: la mayor rentabilidad posible- sino una especie de efecto colateral.

Un empresario decide llevar a la quiebra a su empresa trasladando su capital a los flujos financieros. Busca una mayor rentabilidad que la que le proporciona la producción industrial. El efecto colateral es el desvanecimiento de la cohesión que producía el régimen fabril. Los trabajadores quedan en dispersión. Pero ese efecto colateral puede devenir ocasión de experimentación de procesos de autogestión productiva.

Si bien la dispersión puede considerarse un efecto de dinámicas económicas objetivas es siempre una decisión subjetiva la que determinará que experimentemos dicha dispersión como fatalismo de la desestructuración o nueva condición para el desarrollo de experiencias de autoorganización en las que una vida en común que sea a la vez una vida de lo múltiple y de las singularidades resulte posible.

JCRF: Últimamente me he topado muchas veces con la frase que Zizek atribuye a Frederic Jameson (¡incluso con autores que no citan la fuente!): “Es más fácil imaginar una catástrofe global que un modesto pequeño cambio en el capitalismo global”. Aquella frase, entendida en toda su profundidad -me parece- sintetiza perfecto la dramática posición del ser humano. Estamos tan inmerso en esta ideología capitalista que ni siquiera podemos intentar “imaginar” un cambio en ella. A diferencia de la destrucción total del planeta, donde si tenemos elementos para “proyectarla” en nuestra mente… ¿Qué cosas te dispara esa frase?

FI: En primer lugar, se podría decir que imaginar una catástrofe global es fácil porque, en cierto sentido, estamos viviendo en una. El capitalismo global ES una catástrofe social global per se y la operatoria mercantil una modalidad eficaz de obtención de plusvalía en medio de -y a causa de- la catástrofe.

Dicho esto, no creo que estemos tan inmersos en la ideología capitalista como sugiere la cita. De hecho, pienso que el capitalismo es cada vez más parasitario y menos exhaustivo. Su misma necesidad de recurrir a procesos de innovación, cooperación e inteligencia colectiva lo llevan a ese punto. Para retomar ciertas categorías de Marx considero que hay una tendencia al pasaje de la “subsunción real” del trabajo en el capital (cuando el capital organiza desde dentro el proceso productivo, como por ejemplo con la cadena de montaje y con lo que se denominó la organización “científica” del trabajo taylorista) hacia un nuevo tipo de “subsunción formal” (el capital se apropia parasitariamente de un proceso productivo autoactivado). Y esto es así porque los proceso cooperativos de innovación no pueden surgir en contextos de regulación disciplinaria sino que necesitan de entornos inmanentemente autoorganizados.

Es así como uno no tiene más que abrir el Soulseek o participar de la traducción cooperativa del subtítulo del último episodio de nuestra serie favorita para tener una experiencia de circulación y producción de lo común que prefigura modos postcapitalistas de sociabilidad.


LA GRAN ESTAFA DEL ROCK AND ROLL Y LOS NUEVOS “REGIMENES DE SENSIBILIDAD”

JCRF: En estos síntomas y contextos que estamos analizando, ¿no te parece que el rock, sobretodo post-1968 con su culto a la personalidad y  su “simulación” de contracultura (anulada inmediatamente al estar sujeto al mercado) fue más bien el “sonido de la contrarrevolución? Me explico: mientras el 95% de las personas tienen problemas concretos de dinero, el reportero de la Rolling Stone profundiza en el discurso del rockero “que no se revela del todo, que juega con su pasado, que te muestra una parte pero la otra la oculta”. ¿No te parece que entre las personas que buscan llegar a fin de mes y el “rockero” estrella que juega a ocultar/revelar sus monstruos internos al periodista de rock hay un abismo?

FI: Me parece una situación ambigua. Acuerdo con el diagnóstico de existencia de una la situación abismal y con la crítica a la recomposición del rock masivo en el ámbito de la mediatización contemporánea. Pero creo que todavía existe cierta fertilidad del rock como cultura, al menos en dos planos: por una parte siguen existiendo agrietamientos y –como planteó alguna vez Pablo Schanton- ciertos momentos de “gimnasia transcultural” donde la cultura rock permite la conexión o el pasaje entre la esfera del consumo masivo mercantilizado y ciertos ámbitos contraculturales.

Muchos de nosotros nos enteramos en nuestra temprana adolescencia de la existencia de alguien como Artaud gracias al disco de Spinetta o de la existencia de Lissitzky y del constructivismo ruso a través del Man Machine de Kaftwerk. Es decir, creo que esa “simulación de contracultura” (“The Great Rock ‘n’ Roll Swindle” al decir de Malcolm McLaren) tiene que recurrir a cierto contacto con elementos “propiamente” contraculturales. Y lo que funciona como vía de mercantilización de la contracultura bien puede recorrerse a contramano como proceso de acceso a experiencias subjetivas no-mercantiles. En ese sentido, me parece que estamos ante un problema similar al del estatuto ambiguo del carnaval: ¿simple simulación de inversión del orden social con el fin de hacerlo más tolerable o espacio de prefiguración de la sociedad por venir que activa la imaginación política? Creo que se trata de ambas cosas a la vez.

JCRF: Cuales serían entonces los refugios para los  “regímenes de sensibilidad”  en las sociedades de mercado contemporáneas?

FI: Me parece una pregunta clave. T.E. Lawrence decía que «la rebelión debe tener una base inatacable, un lugar a refugio no solo de un ataque, sino del temor de un ataque». Creo, en este sentido, que la producción de retaguardias estratégicas, zonas de opacidad, puntos de autoorganización, instituciones de lo común, etc. es fundamental en estos momentos. Hay múltiples experimentaciones en curso en torno a estas cuestiones. En este sentido, parece ser momento de reactivar la vieja consigna maoísta: “que 100 flores florezcan y que cien escuelas de pensamiento compitan es la política de promover el progreso en las artes y de las ciencias y de una cultura socialista floreciente en nuestra tierra”. Momento para la invención colectiva singular y el seguimiento atento y respetuoso del camino elegido por los otros.

Pero al menos considero que es posible proponer un criterio de construcción común: atender a que en esos refugios resulte posible eludir el riesgo de que el confort identitario /comunitario tomen el comando de la situación, ya que esto implica el cierre sobre sí de la experiencia y la renuncia a la expansividad que –aun a riesgo de disolución dispersiva- es la base de cualquier apuesta de transformación social.

[la entrevista se publicó también en el #130 de la revista Campo Grupal en febrero de 2011: http://jcrfarchivos.wordpress.com/2012/11/04/dispersos-en-el-siglo-xx-febrero-2011-campo-grupal-argentina/]

martes, 14 de septiembre de 2010

notas sobre la visión

 "En verdad, los fotógrafos tradicionales son los que están un poco ciegos a causa del continuo bombardeo de imágenes que reciben constantemente.  Yo, a veces, les pregunto qué es lo que ven, y, sin embargo, les cuesta trabajo contármelo. Les resulta muy difícil encontrar imágenes genuinas, fuera de los clichés. Es el mundo el que está ciego: hay imágenes de más, una especie de polución. Nadie puede ver nada. Es preciso atravesarlas para hallar las verdaderas imágenes."


Evgen Bavcar. fotógrafo ciego, nacido en la antigua Yugoslavia en 1946.

más sobre Bavcar aquí

martes, 24 de agosto de 2010

ritmo y dispersión

“La ciencia del ritmo” en revista iPop

Juan Carlos Ramírez Figueroa

 

ESTE ENSAYO, es una de las primeras obras “revisionistas” sobre la cultura electrónica. Escrito el 2004, no ha perdido su vigencia. Es más, tras su aceptación como parte del mainstream y con su propio Altamont (los 20 jóvenes muertos en la última Love Parade en Alemania), el género y subestilos necesitan una profundización. Su autor, Paul Miller (Dj Spooky That Subliminal Kid) se pasea por referentes como Wu-Tang Clan, Giles Deleuze o Baudrillard para guiarnos por un universo que conoce a la perfección.

Capítulos como Pinchar es escribir/Escribir es pinchar o Cine rítimico son notables estudios sobre la influencia de las máquinas y su música en la cultura contemporánea. No por nada, Miller es reconocido por la revista The Wire, como un hombre renacentista. Un catedrático del ritmo que dijo: “dame dos discos y te construiré un universo” y que nos regala en estas cien páginas reflexiones que se leen una y otra vez.


Como cuando dice: “Estás solo en un jardín de memoria en un Edén sin guión ni tentación. La manzana de la ciencia es un anuncio colgado en alguna página web. Teclea la palabra clave y te ofrece significados contrapuestos”. Esa angustia cósmica frente al mundo disperso que vivimos, acompaña todo el texto que como, señala su presentación, sampea “autobiografía y teoría”. Es que esta dispersión es un efecto inevitable del mundo capitalista global. Si antes existía la ruptura frente a lo establecido (be-bop, rock and roll, free jazz, punk) ahora, al estar todo fragmentado, ni siquiera se sabe qué pedazo roto seguir rompiendo. Miller nos da herramientas para darnos cuenta. Al ritmo de las máquinas.

La ciencia del ritmo
Paul D. Miller
Alpha Decay

fuente

sábado, 7 de agosto de 2010

empieza el viernes 13 de agosto !!!



seminario/taller
entrecruzamientos
del arte y el pensamiento contemporáneo

La noción de entrecruzamiento designa un espacio de “apareamiento e intercambio” entre prácticas y discursos heterogéneos.

Ni exposición de una teoría del arte ni búsqueda de fundamentos filosóficos para las experiencias estéticas: este seminario/taller propone un itinerario por distintos puntos en los cuales el pensamiento contemporáneo (es decir, aquel pensamiento que se propone dar cuenta de la singularidad his ...tórica de nuestro presente) se encuentra con el arte y hace de este encuentro ocasión para la intensificación de procesos de invención teórica de los cuales emergerán “excedencias ontológicas”, “regímenes de lo sensible”, “verdades artísticas”, “comunidades experimentales”, “huelgas humanas” y otros conceptos, premisas e hipótesis destinados a incidir en los modos en los que construimos y analizamos nuestras formas de vida.

Indagaremos entonces las múltiples formas, las distintas razones y los diferentes efectos propios de aquellas instancias en las que el arte da qué pensar a las prácticas teóricas contemporáneas. En esos cruces hay una fecundidad que invitamos a explorar.

>> Programa de trabajo
01. alain badiou y el arte como procedimiento de verdad
02. antonio negri y la excedencia ontológica
03. jaques rancière y el régimen de lo sensible
04. la société anonyme, claire fontaine, huelgas humanas y comunidades experimentales

>> Modalidad de trabajo
Sobre la base de una lectura previa, se realizará una exposición que apunte a señalar la estructuración de las redes conceptuales de los textos y las problemáticas que emergen a partir de las mismas. Luego de esta exposición, se trabajará de forma participativa, produciendo hipótesis de manera colectiva a partir de los interrogantes que los participantes formulen. Se promoverá un abordaje del material de lectura que permita extraer del mismo herramientas conceptuales que conecten con las prácticas actuales de los cursantes, contribuyendo a imaginar modos de trabajo hasta el momento impensados.

>> Duración
4 reuniones

>> Día y horario
Viernes de 19.30hs a 21hs

>> Fecha de inicio
Viernes 13 de agosto

>> Lugar
Espacio Cero
Tucumán 1024
Rosario, Argentina
http://0web.com.ar/

>> Arancel
Curso completo $180 (se abona en la primera reunión)
o dos cuotas de $100 (se abonan en el primer y tercer encuentro)
El costo del curso incluye el material bibliográfico.


>> Sobre el coordinador del seminario
Franco Ingrassia (Rosario, 1976). Realizó una Maestría en Investigación Participativa en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ha dictado seminarios como docente invitado en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). Sostiene una práctica clínica en instituciones públicas y en su consultorio. Integra el Laboratorio de Análisis Institucional de Rosario. Ha publicado diversos artículos en revistas como El Rodaballo y Campo Grupal (Argentina), Mute (Inglaterra), Archipiélago y El viejo topo (España) y Derive Approdi (Italia). Coordina el proyecto Estéticas de la Dispersión.

domingo, 4 de julio de 2010

democracia postpolítica y dispersión

 Hoy asistimos a la flotación indiferente y narcisista de las culturas locales o parciales, acompañada del éxtasis del nuevo intelectual que ve pasar las partículas como una fiesta de la nueva democracia. Algo como una deriva centrífuga es el movimiento que marca hoy la dinámica de lo social. Y lo terrible es que no se trata del cuerpo social huyendo de la democracia: es la democracia misma lo que parece estar fugándose (fugándose de la política, digamos). La democracia ya no se entiende en la línea de los procesos integrativos clásicos, sino en la diseminación de las energías sociales y de la fuga. Tanto más democrática parece hoy una sociedad cuanto menos se relaciona con el centro, cuanto más libres corren sus partículas por el territorio, sin representación ni deseo de representación: voces y no lenguaje, expresiones y no juicios o interpretaciones. En rigor, ya no hay centro ni periferia. Ya no convocatorias o interpelaciones desde el centro republicano de la ciudad, sino la disuasión fría de la masa, el desparramo de la energía de un socius que es democrático por ser territorial y ya no por ser político.

Textos extractados del libro Rodó/Rodó (de próxima aparición)

miércoles, 16 de junio de 2010

el laboratorio estético [reinaldo laddaga]


"Modificar un estado de cosas local" quiere decir, en mi libro, simplemente producir una operación que aspira a reconfigurar directamente un espacio o una institución o la relación en un grupo de personas: cosas del orden de promover asociaciones que no serían posibles sin su existencia (como en el Proyecto Venus), generar una cuasi-institución que exista en el tiempo, relativamente independizada de su contexto de advenimiento inicial (La comuna), facilitar la colección de información sobre formas posibles de protesta (las narraciones en open source). Podría haber dicho, más fácilmente, ser "útiles". Y ser "útiles" de una manera inmediata, palpable, en relación a una colectividad limitada en el tiempo y en el espacio, y a un propósito que es diferente al de realizar alguna clase de objeto con propiedades estéticas. El despliegue del trabajo útil es, al mismo tiempo, expuesto y configurado en objetos con propiedades estéticas.

Claro que algunos de los proyectos sobre los que en el libro trabajo se definen explícitamente como críticos respecto a las estructuras políticas, económicas, culturales, etc., y otros no. Me parece que aquí tengo un par de cosas para decir respecto a mi argumento. Lo que trato de definir en mi libro es un tipo de arreglo o de composición de objetos y sujetos, espacios y tiempos, en torno a la producción de narraciones y de imágenes destinadas a circular en público, arreglo diferente al que era más común en el contexto de la cultura moderna de las artes. Los artistas que se han consagrado, en los últimos años, a la invención de este formato (tomo la expresión de Pierre Huyghe) se inspiran, en ciertos aspectos, en la tradición de la vanguardia, pero en otros sentidos se apartan de ella, de una manera que sería aquí demasiado complejo de explicar (y que trato de explicar en el libro). El formato en cuestión puede movilizarse en un proyecto de puesta en cuestión, por ejemplo, de las formas sociales o económicas dominantes en el presente, o no. Por eso he tratado de hacer una descripción de sus rasgos que prescindiera de los programas políticos en relación a los cuáles se movilizara.

Una breve acotación que concierne a la evaluación política de las formas de arte del presente. Si no me equivoco, alguien que hoy esté interesado en las posibilidades de una política progresista, tiene que ver que un problema particularmente importante es el de las formas de organización: ¿cómo se generan y articulan colectividades cuando las formas modernas de solidaridad (la solidaridad de clase, o de barrio, o incluso de clase de edad) se debilitan? Dicho de otro modo, cuando las formas del partido, del movimiento, del sindicato, todo aquello que habíamos entendido, se vuelve problemático. Hay que decir que la dificultad de organizar poblaciones extremadamente heterogéneas en acciones políticas unificadas es lo que explica la dificultad que ha tenido para consolidarse y progresar, en los últimos años, lo que solía llamarse el "movimiento anti-global". La clase de laboratorio, el espacio de relativa indeterminación que ofrece el espacio (indefinido en sus bordes) del arte permite una exploración. Creo que una evaluación política de los proyectos del tipo de los que trato en el libro debiera atender primariamente a esta dimensión, que en muchos casos se despliega sin relación a una toma de posición explícita respecto a las estructuras de dominación, explotación o exclusión del presente.

Reinaldo Laddaga

entrevistado por Santiago García Navarro

http://www.latinart.com/spanish/aiview.cfm?id=377

sábado, 12 de junio de 2010

4 ideas sobre la imagen [pablo hupert]


01. La imagen no representa lo presentado; lo anula. A eso que la imagen anuló, lo reorganiza, lo redetermina según sus requisitos.

02. Parece que la imagen domina a las cosas. Pero es una dominación que no se impone, que no fija ni engaña, que no oprime ni funciona a partir de ninguna de las operaciones de poder que habíamos estados acostumbrados a denunciar como propias de la dominación. La imagen es tan realista que pasa por la cosa misma. Y aún las veces en que queda claro que no se trata de una cosa sino de su imagen, la cosa acepta de forma inmediata que esa imagen es su modelo, su guía y su aspiración.

03. En la imaginería contemporánea, la imagen no es imagen de una experiencia que ocurre fuera de ella; hoy, la experiencia ocurre en la imagen. La imagen es lo que se experimenta -y no resemblanza de lo que se experimentó.

04. La experiencia-imagen no es como la imagen de la experiencia. Esta era un sentido elaborado (una elaboración ad hoc si la experiencia era subjetivación o reproducido ciegamente si la experiencia era mera anécdota, pero aquí importa que era siempre un ordenamiento vital, significativo, del mundo). En cambio, la experiencia-imagen es un consumo no elaborado, algo así como una deglución sin digestión; algo así como un trauma: como no tiene efecto de sentido, como no ordena, pide más. La experiencia-imagen es la anécdota del infinito necesitar más imagen. Es algo así como un desorden de estímulos con efecto de desordenamiento subjetivo que a su vez tiene el efecto de buscar armar la propia subjetividad con más imagen -y así sucesivamente sin fin. La experiencia-imagen es un sujeto (o algo así) que busca completarse con una promesa (la imagen) que lo ilusiona con completarse y se efectúa descompletándolo, alistándolo para la promesa siguiente. Es eso que siempre decimos: el celular último modelo que te comprás hoy ya tiene modelo de reemplazo antes de llegar a tus manos. El sentido de la clásica imagen de la experiencia completaba solo imaginariamente, es cierto, pero eso constituía mucho más sólidamente al sujeto que la recurrente vivencia de una aspiración "realista" nunca alcanzada.


[los tres primeros puntos son extractos de “Sólo las imágenes. ¿Y las cosas? (Comentarios al libro “Sólo las cosas” de Agustín Valle)” disponible en http://www.pablohupert.com.ar ]

[fuente de la imagen http://cabezadeliebre.blogspot.com/ ]

martes, 1 de junio de 2010

estéticas de la dispersión 2010



Daniel Melero y Pablo Hupert en vivo, Reinaldo Laddaga por Skype

Estéticas de la dispersión 2010


El ciclo
Estéticas de la dispersión, coordinado por Franco Ingrassia, que desde el año pasado reflexiona sobre las producciones sensibles en un mundo en el que el mercado le disputa al Estado la hegemonía en la producción de sentido, se actualiza este mes con una primera mesa en la que participarán el músico Daniel Melero, el historiador y escritor Pablo Hupert y el crítico, ensayista y escritor Reinaldo Laddaga, quien intervendrá desde Pittsburgh, Pennsylvania, EEUU, a través de Skype.

Tras convocar al debate, durante 2009,a Lucrecia Martel, Rafael Cippolini, Ana Longoni, Sergio Raimondi, Damián Tabarovsky y Pablo Schanton, Estéticas de la dispersión retoma ahora la discusión—que puede seguirse a través de citas y comentarios en http://esteticasdeladispersion.blogspot.com — sobre una interrogación que se formula así: ¿Cómo orientar las prácticas estéticas (la producción de regímenes de sensibilidad) en un contexto de dispersión, donde cada imagen, cada experiencia, cada enunciado se produce deforma efímera, para ser reemplazado por otro en el encadenamiento incesante y vertiginoso de las dinámicas del consumo?

Jueves 17 a las 19hs. en el Túnel 4. Gratis. Centro Cultural Parque de España. Sarmiento y el río Paraná. Rosario, Argentina.


Sobre los participantes:


Reinaldo Laddaga (Rosario, 1963). Es Doctor en Filosofía por la New York University y profesor en la Universidad de Pensylvania. Enseñó en distintas universidades y es autor, entre otras obras, de Literaturas indigentes y placeres bajos. Felisberto Hernández, Virgilio Piñera, Juan Rodolfo Wilcock (2000), Espectáculos de realidad (2007). En Estética de la emergencia (2006), analiza la reorientación actual de las artes a partir de la producción y despliegues de comunidades experimentales.

Pablo Hupert (Buenos Aires, 1972). Es historiador, escritor, docente. Obtuvo el primer premio y publicación en el Concurso de Ensayo AMIA 2004 sobre “Qué significa ser judío hoy”. Coordina grupos de estudio, escribe y publicó artículos en medios gráficos e internet (Campo Grupal, Nación Apache, Periodismo 1837, Jewish Community Centers,entre otros). El eje de sus trabajos es la subjetividad y la cultura fluidas. http://pablohupert.com.ar/

Daniel Melero (Buenos Aires, barrio de Flores, 1958). Es músico, productor y teórico. Su nombre figura en más de100 discos. Pionero de la música electrónica Argentina. En1982 formó Los Encargados. En 1988 comenzó su carrera solista con el disco Conga. Sus trabajos bordearon el tecno, el pop, el rock, el folk, el Boise. Entre 2001 y 2007 desarrolló unos talleres llamados “Desaprendizaje audio-visual”, donde trabajó con nuevas perspectivas de pensamiento, acción e interacción. Su último disco se llama Por (2009). http://danielmelero.net


fuente

sábado, 29 de mayo de 2010

dispersión y capital postestructuralista


Cuanto más variado, e incluso errático, mejor. Lo establecido empieza a perder su dominio. Las regularidades empiezan a debilitarse. Esta debilitación de la normalidad es parte del capitalismo dinámico. No es una simple liberación. Es la propia forma de poder del capitalismo. Ya no es un poder disciplinario institucionalizado el que lo define todo; es el poder capitalista de producir variedad, porque el mercado se ha saturado. Si se produce variedad se produce un nicho de mercado. Las tendencias afectivas más extrañas están bien, mientras sean rentables. El capitalismo empieza a intensificar o diversificar el afecto, pero sólo para extraer una plusvalía. Valoriza literalmente el afecto. La lógica capitalista de producción de plusvalía empieza a adueñarse del campo relacional que es también el dominio de la ecología política, el campo ético de resistencia a la identidad y a los caminos previsibles. Es algo inquietante y confuso, porque, a mi entender, ha habido un cierto tipo de convergencia entre la dinámica del poder capitalista y la dinámica de la resistencia.

Brian Massumi
Navigating Movements [entrevista]
En Hope. Edición a cargo de Mary Zournazi
(New York, Routledge, 2002)

disponible en inglés aquí

lunes, 24 de mayo de 2010

en desfase

todos vivimos
casi cotidianamente
en crisis

crisis de la economía,
pero no sólo de la economía material
sino también de la economía del deseo
que hace que apenas consigamos
articular cierto modo de vivir
éste se vuelva obsoleto

vivimos siempre en desfase
con respecto a la actualidad
de nuestras experiencias

somos íntimos
de ese incesante socavamiento
de modos de existencia
promovidos por el mercado
que hace
y deshace
mundos

entrenamos
día tras día
nuestro juego de cintura
para mantener
un mínimo equilibro
en ese todo
y adquirir agilidad
en la producción de territorios

[suely rolnik]

jueves, 20 de mayo de 2010

ilegibilidad y dispersión



Una cámara lúcida –y no la mirada anestesiada de este cronista-, una de esas mentes acostumbradas a organizar lo real en clave cinematográfica, tal vez pudiera extraer de este vértigo ciertas imágenes precisas, articular lo fragmentario con la lógica de un rompecabezas; y, en suma, poder ver algo. Ver algo en medio de este ciego movimiento incesante, que parece irreductible a cualquier forma de relato.

Enrique Carné
La Ciudad Ilegible
EMR. Rosario.
2009



miércoles, 12 de mayo de 2010

2010


estéticas de la dispersión 2010


jueves 17 de junio 19hs
centro cultural parque de españa




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lunes, 26 de abril de 2010

el nuevo paradigma estético

"En la estética, es decir en la construcción y el desciframiento del sentido, esto ha sucedido al hilo de cambios tecnológicos que han supuesto también cambios en los modos de producción, y del acceso cada vez más amplio de las masas a los productos culturales. Estos desarrollos han ido desestructurando la institución artística, que canalizaba de forma preferente el valor cultural, y aboliendo su autonomía. El artista pierde sus atributos exclusivos: se cuestiona el genio y se disuelve la noción de “autor” en una deriva magmática de significados que se produce colectivamente de forma espontánea en un mundo virtualizado, invadido por una sobreabundancia de imágenes que ya no se pretenden originales, que han perdido su aura de trascendencia. Las “obras” se desmaterializan en prácticas colectivas siempre abiertas, en permanente diálogo con la ‘actualidad’. Y el “espectador”, antes sometido al yugo de la pasividad y el asentimiento distante, se convierte en el nuevo foco del sentido, se ve llevado a interactuar con esa abundancia siquiera sea ejerciendo su criterio selectivo o adquiriendo las competencias y los medios que le convierten también a él en un “emisor” difuso. "

Amador Fernández-Savater entrevista a Luis Navarro, aquí

sábado, 23 de enero de 2010

una pregunta que retorna

Desde la clausura de la muestra de Tucumán Arde en 1968, en la Argentina las artes plásticas se mantuvieron al margen de la crisis, alejadas de corrientes estéticas más conceptuales que se generaron a partir de las Documentas X y XI. Detenidas en un universalismo entendido como hegemónico, las artes plásticas no han abandonado una posición de supuesta independencia que aún hoy se justifica a través de la defensa encarnizada de "la autonomía del arte". Esta postura no es un fenómeno endémico argentino. Los recelos respecto de las curadurías, los criterios de valoración más bien voluntaristas, el fárrago de tendencias diferentes y, sobre todo, ese espíritu restaurador que se huele cada vez que despunta el ocaso de un modelo económico revelan que en todas partes la representación artística sufre una suerte de puesta en abismo. Tanto la política como el arte fueron demasiado lejos en sus estrategias de captación del número (de público, de votantes, de audiencias). Tanto la política como el arte han usado estrategias mediáticas hasta el punto de vaciarse de sentido. ¿Se puede volver?

[La Intemperie. Gabriela Massuh. Interzona. Bs. As. 2008]