jueves, 20 de mayo de 2010

ilegibilidad y dispersión



Una cámara lúcida –y no la mirada anestesiada de este cronista-, una de esas mentes acostumbradas a organizar lo real en clave cinematográfica, tal vez pudiera extraer de este vértigo ciertas imágenes precisas, articular lo fragmentario con la lógica de un rompecabezas; y, en suma, poder ver algo. Ver algo en medio de este ciego movimiento incesante, que parece irreductible a cualquier forma de relato.

Enrique Carné
La Ciudad Ilegible
EMR. Rosario.
2009