martes, 15 de septiembre de 2015

nueva reseña del libro!!!

“Entre el Estado y el mercado”: Un acercamiento a las prácticas estéticas en el contexto de dispersión actual.

por santiago ruiz

http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/etl/article/view/1295/1332

sábado, 14 de junio de 2014

lunes, 19 de agosto de 2013

de la dispersión a la segunda fluidez


seminario/taller

de la dispersión

a la segunda fluidez

Estado, Mercado y Autoorganización en las condiciones contemporáneas

Taller a cargo de Pablo Hupert y Franco Ingrassia

a dictarse en tres sábados (31 de agosto, 14 y 28 de septiembre, de 10 a 13hs) 
en la facultad libre de rosario 9 de julio 1122

>>> para más información, consultas e inscripciones <<<



domingo, 4 de agosto de 2013

el prólogo del libro en la edición de agosto de la revista Campo Grupal



Sumario de la edición de agosto:              


Producción de mundos sensibles
Estéticas de la dispersión
Por Franco Ingrassia                                                                   

Psicología en educación
Fundamentos para una praxis institucional 
Por Sebastián Grimblat                                                                   

Autobiografía de Wilhelm Reich
Pasión de juventud
Por Carlos Liendro                                                                       

Género y construcción de la diferencia sexual
El Descartes queer
Por Maximiliano Frydman                                                    

Las máquinas de los niños
Psicodrama con niños en un grupo terapéutico
Por Marina Tesone                                                                         

Herramientas para pacientes con enfermedades crónicas
Levántate y anda
Por Marcelo Buchcaiger                                                                    

El portero
Por Juan Disante             

Metamorfosis de la cursada
Por Matias Serafini   

La salida es extra-muros
Todos a las j-aulas
Por Florencia Retali   


SECCIONES

Cartas Spinozianas
Por Denise Najmanovich

Café filosófico
Por Roxana Kreimer

Corpografías 
Por Carlos Trosman

Tránsitos
Por Patricia Mercado

Chamuyos
Por Máquinas tripas

............................................. 
Director: Román Mazzilli 

sábado, 13 de julio de 2013

el prólogo del libro



Este libro reúne un conjunto de textos basados en las intervenciones que tuvieron lugar durante tres conferencias realizadas entre el año 2009 y el 2010 en el Centro Cultural Parque de España de la ciudad de Rosario, Argentina.

Las conferencias, junto con el blog http://esteticasdeladispersion.blogspot.com y esta publicación, forman parte del proyecto “Estéticas de la dispersión” actualmente en curso. Este proyecto se propone construir un espacio de pensamiento en torno a la siguiente pregunta: ¿Cómo orientar las prácticas estéticas en el actual contexto de dispersión producido por la operatoria del mercado?

Las líneas que siguen anticipan algunas de las hipótesis elaboradas en el trascurso de esta experiencia.

01.  Mercado y dispersión

Somos contemporáneos de un pasaje histórico de consecuencias radicales: si las prácticas estatales fueron capaces de organizar durante buena parte del siglo XX la lógica regulatoria de los lazos sociales, hoy la operatoria mercantil le disputa al Estado la hegemonía en la producción de sentido y en la configuración de los colectivos humanos.

La “lógica estatal” se caracterizaba por la primacía de la estructura sobre la innovación. Por lo tanto, la construcción de alternativas pasaba por prácticas de ruptura, de desestructuración de los órdenes establecidos.

Por su parte, la “lógica mercantil” se define por la contingencia y la variabilidad. Las estructuras (fijas, estables, reproductoras de un ordenamiento) son reemplazadas por las redes (flexibles, mutantes, en permanente recomposición) y es la dispersión el núcleo mismo de la experiencia de lo social (relaciones lábiles, precariedad existencial, imprevisibilidad).

La dispersión se traduce en un tipo de experiencia subjetiva caracterizada por el desborde, la saturación y la incertidumbre. La sensación de que nuestra vida se ramifica en infinitas diferencias -la heterogeneidad es un medio apto para la operatoria mercantil que la entiende como segmentación del consumo- va de la mano con el malestar que provoca la creciente dificultad para articular estas diferencias en una composición de sentido más o menos regulable, legible u orientable.

Es así como resulta muy frecuente que nos sintamos náufragos, a la deriva, sin capacidad de incidencia sobre nuestro rumbo, aferrados a recursos que encontramos desarticulados, en flotación, pero sin los cuales no podríamos subsistir. De este modo, nos vemos arrojados a una suerte de incesante bricolage existencial, donde en lugar de tener que luchar contra los roles y lugares previamente asignados para nosotros por la maquinaria estatal nuestro problema se configura más bien como el de tener que autoproducir –de forma constante y a través de la innovación- los modos en los que queremos vivir allí donde todo tiende a destituir las configuraciones que osan establecerse.  

La mutación de las sociedades con mercado (donde el intercambio mercantil era un momento más de la experiencia social) a las sociedades de mercado (donde el intercambio social es un momento más de la operatoria mercantil) plantea una serie de redefiniciones tanto para la producción estética como para la actividad crítica.
Una ruptura, por ejemplo, tiene cierto sentido en condiciones estatales de estabilidad estructural. ¿Qué sentido tendrá bajo condiciones mercantiles de innovación continua?

02.  Las prácticas estéticas como producción de regímenes de sensibilidad

Tomadas en un sentido que excede a las actividades denominadas “artísticas”, las prácticas estéticas podrían definirse como la producción de regímenes de sensibilidad. Matrices o gramáticas de organización de sentido a partir de los estímulos perceptivos. Serán entonces entendidas como “prácticas estéticas” aquellas operaciones que organicen ciertos dispositivos prácticos ligados a un “saber percibir” determinado; o a una modalidad específica de desorientación de los saberes perceptivos.

Desde esta perspectiva, la ontología de lo social constituye tanto el fondo sobre el cual se despliega la operación estética como la dinámica que articula los elementos necesarios para la constitución de dicha operación. Las estéticas de la dispersión serán entonces intentos de organizar la producción de regímenes de sensibilidad sobre un suelo dispersivo, constituyendo dispositivos afectados ellos mismos, en su articulación interna, por la dinámica de la dispersión.

En estas condiciones, las prácticas cohesivas y los procesos de autoorganización adquieren otro estatuto. Si en contextos de primacía de la estabilidad la ruptura implicaba la apertura de nuevas posibilidades, en condiciones de dispersión con frecuencia el punto de partida de una posibilidad son aquellas operaciones que impiden que se disuelva, que instalan al interior de una experiencia la perspectiva de la duración. 

Pero este desplazamiento de las operaciones de ruptura a los procesos de autoorganización conlleva un doble riesgo: por una parte, la variabilidad constante del entorno puede conducir a un intento de rigidificación de la composición: llamemos a esta tendencia “cierre identitario” y nombremos con ella a todo proceso en el cual una experiencia de autoorganización intente plegarse sobre sí misma, negando la inconsistencia necesaria para que haya autoalteración y proponiendo una respuesta reactiva ante la dispersión; por otra, siempre existe la posibilidad de que la composición no resulte lo suficientemente potente para resistir los efectos aleatorios de la operatoria mercantil. Llamemos a esta tendencia “desconfiguración” y nombremos con ella a todo proceso en el cual una experiencia de autoorganización sea reabsorbida por la fluidez propia del mercado.

Entre el cierre identitario y la desconfiguración, será tarea de la política reconstruir una y otra vez las condiciones para que una experiencia persista en tanto proceso de expansivo de autoalteración.

03.  Dos modos de vínculo entre estética, política y autoorganización

Hay procedimientos estéticos compositivos que tienen la capacidad de producir mundos sensibles, espacios en los que podemos experimentar otros modos de ser y de relacionarnos. Esto puede tener consecuencias para una experiencia de autoorganización en la medida en que un procedimiento político ponga a la experiencia estética en exceso respecto de sí misma, instalando el deseo de querer contaminar con esa capacidad constituyente el resto de la vida (en) común. Ahí la experiencia estética tiene una función prefigurativa: nos permite vivenciar el modo en el cual desde ciertos procesos composicionales –reales, simbólicos e imaginarios- resulta un nuevo mundo.

El otro modo de vinculación sucede cuando, en la construcción misma de una experiencia de autoorganización, se hace necesario recurrir a procedimientos de configuración de regímenes de sensibilidad. Allí será preciso activar herramientas provenientes del campo de las prácticas estéticas –que aquí tendrán una función configurativa más que prefigurativa- para producir estos nuevos modos de construcción de las percepciones. Y entonces la política trabajará en el punto de hacer inconsistir estos regímenes, es decir, en evitar que produzcan un cierre tautológico en el cual sólo se vea lo que el régimen activo de la mirada sepa ver, abriéndolos a la innovación a partir de la no-identidad de los procesos consigo mismos.

04. Anclaje e innovación

En condiciones de dispersión, las prácticas estéticas, en tanto producción de regímenes de sensibilidad, no pueden presuponer la existencia de puntos de anclaje o de innovación. Disueltas las estabilidades, ambas disposiciones tienden a ser reabsorbidas por la dinámica de la superfluidad dispersiva, en la cual todo signo es reemplazado por otro, en una sucesión tan incesante como inconsecuente.

Los procesos de autoorganización pueden funcionar entonces como condición de posibilidad para la actividad estética, y viceversa. En esa hibridación de prácticas, la producción de mundos sensibles y la producción de mundos materiales se entrecruzan, de formas experimentales, en los procesos de creación de los modos de vida contemporáneos.

Tanto los anclajes configurativos como las innovaciones prefigurativas podrán formar parte entonces del repertorio de operaciones disponibles para el desarrollo de estéticas de la dispersión.


Rosario, Mayo de 2011

entrevista + reseña del libro



Una reseña y una entrevista de Irina Garbatzky a propósito de la edición del libro en Bazar Americano... 
http://www.bazaramericano.com/reportajes.php?cod=26&pdf=si

miércoles, 3 de julio de 2013

domingo, 30 de junio de 2013

el prólogo del libro en el diario la capital


El suplemento de cultura "Señales" del domingo 30 de junio de 2013 en su sección "Recortes" publicó el prólogo del libro "Estéticas de la dispersión"

enlace a la edición online

domingo, 21 de abril de 2013

a pocos días de que salga de imprenta, les dejo la versión imaginal del libro...


"La experiencia-imagen no es como la imagen de la experiencia. Esta era un sentido elaborado (una elaboración ad hoc si la experiencia era subjetivación o reproducido ciegamente si la experiencia era mera anécdota, pero aquí importa que era siempre un ordenamiento vital, significativo, del mundo). En cambio, la experiencia-imagen es un consumo no elaborado, algo así como una deglución sin digestión; algo así como un trauma: como no tiene efecto de sentido, como no ordena, pide más. La experiencia-imagen es la anécdota del infinito necesitar más imagen. Es algo así como un desorden de estímulos con efecto de desordenamiento subjetivo que a su vez tiene el efecto de buscar armar la propia subjetividad con más imagen -y así sucesivamente sin fin. La experiencia-imagen es un sujeto (o algo así) que busca completarse con una promesa (la imagen) que lo ilusiona con completarse y se efectúa descompletándolo, alistándolo para la promesa siguiente. Es eso que siempre decimos: el celular último modelo que te comprás hoy ya tiene modelo de reemplazo antes de llegar a tus manos. El sentido de la clásica imagen de la experiencia completaba solo imaginariamente, es cierto, pero eso constituía mucho más sólidamente al sujeto que la recurrente vivencia de una aspiración "realista" nunca alcanzada."


pablo hupert

sábado, 26 de febrero de 2011

una entrevista sobre la dispersión

por todas partes crece la sensación de ser como náufragos a la deriva


Entrevista aparecida el 26 de febrero de 2011 en el diario Público de Madrid. La versión completa será publicada en el número 8-9 de la revista Espai en Blanc (mayo 2011).

¿Qué es la dispersión? ¿De qué es resultado?

Es el tipo de experiencia social que produce la hegemonía del mercado, cuando el Estado pierde su función reguladora y estructuradora de las relaciones intersubjetivas. En el pasado reciente, el Estado moldeaba lo social en configuraciones estables, adaptadas al régimen productivo fordista, mediante instituciones (llamadas “disciplinarias”) como la familia, la escuela, el hospital, el cuartel, la fábrica, la prisión, etc. Ellas moldeaban las subjetividades, es decir, los modos de vida. Eran estas marcas institucionales, en su permanencia, las que definían quién era cada uno, las que ligaban ciertos cuerpos a ciertos nombres, tareas y lugares sociales. Y contra estos anudamientos y moldeamientos –en muchas ocasiones injustos y opresivos- se desplegaban las políticas emancipatorias modernas que eran, antes que nada, políticas de alteración de los órdenes estatalmente establecidos.

Por el contrario, hoy el mercado está constantemente ensamblando y desensamblando los vínculos en función de su incesante búsqueda de la maximización del beneficio. La alteración se convierte en la norma y la estabilidad en la excepción. Eso es la dispersión.

[el resto de la entrevista aquí]

martes, 25 de enero de 2011

[microapunte] dos modos de vínculo entre estética, política y autoorganización

01. Hay procedimientos estéticos compositivos que tienen la capacidad de producir mundos sensibles, espacios en los que podemos experimentar otros modos de ser y de relacionarnos. Esto puede tener consecuencias para una experiencia de autoorganización en tanto y en cuanto un procedimiento político ponga a la experiencia estética en exceso respecto de sí misma, instalando el deseo de querer contaminar con esa capacidad constituyente el resto de la vida (en) común. Ahí la experiencia estética tiene una función prefigurativa, nos permite vivenciar el modo en el cual de ciertos procesos composicionales –reales, simbólicos e imaginarios- resulta un nuevo mundo.

02. El otro modo de vinculación sucede cuando, en la construcción misma de una experiencia de autoorganización, se hace necesario recurrir a procedimientos de configuración de regímenes de sensibilidad. Allí será preciso activar herramientas provenientes del campo de las prácticas estéticas –que aquí tendrán una función configurativa más que prefigurativa- para producir estos nuevos modos de construcción de las percepciones. Y entonces la política trabajará en el punto de hacer inconsistir estos regímenes, es decir, en evitar que produzcan un cierre tautológico en el cual sólo se vea lo que el régimen activo de la mirada sepa ver, abriéndolos a la innovación a partir de la no-identidad de los procesos consigo mismos.

martes, 23 de noviembre de 2010

el capital (cognitivo)


>> cuando la creatividad y el arte son combustible de lujo para el capitalismo, ¿qué podemos hacer?

[una charla con Alejandro Kaufman, Franco Ingrassia y Lila Pagola]

Sábado 27 de noviembre de 15 a 17 hs
La Tribu / Lambaré 873 / BsAs / Argentina

sábado, 2 de octubre de 2010

una entrevista para luchalibro (chile)


DISPERSOS EN EL SIGLO XXI:

UNA INTRODUCCIÓN

Una conversación entre Juan Carlos Ramírez Figueroa y Franco Ingrassia

 

 

Los lazos sociales en el siglo XX fueron regulados por las prácticas estatales.

Hoy, es la operatoria mercantil quien le disputa al Estado la producción de sentido y la composición de colectivos humanos.

En la vieja lógica estatal primaba la estructura sobre la innovación.

Rebelarse ante ese mundo (y construir alternativas) pasaba por romper esa estructura.

Algo muy distinto en la lógica de mercado en la que estamos sumergidos. Porque acá lo central es la dispersión.

Desde nuestras relaciones sociales hasta la incertidumbre por el futuro giran en torno a lo disperso.

Porque las estructuras fueron reemplazadas por las redes: pasamos de lo fijo a lo flexible, de lo estable a lo mutante, de la reproducción de un ordenamiento a un estado de permanente recomposición.

¿Cómo podemos construir una alternativa (o rebelarnos) si ni siquiera reconocemos los pedazos de la vieja estructura reemplazada por el mercado?

Ese es el paisaje histórico (de consecuencias radicales) al que apela el proyecto rosarino Estéticas de la Dispersión:

La mutación de las sociedades con mercado (donde el intercambio mercantil era un momento más de la experiencia social) en sociedades de mercado (donde el intercambio social es un momento más de la operatoria mercantil) plantea una serie de redefiniciones tanto para la producción estética como para la crítica.
Una ruptura, por ejemplo, tiene cierto sentido en condiciones estatales de estabilidad estructural. ¿Qué sentido tendrá bajo condiciones mercantiles de innovación continua? ¿Cómo orientar las prácticas estéticas (la producción de regimenes de sensibilidad) en un contexto de dispersión, donde cada imagen, cada experiencia, cada enunciado se produce de forma efí­mera, para ser reemplazado por otro en el encadenamiento incesante y vertiginoso de las dinámicas del consumo?
El proyecto estéticas de la dispersión se propone construir un espacio de elaboración en torno a estos interrogantes mediante encuentros, talleres y publicaciones de diverso tipo.

Sobre estos tiempos dramáticos -donde apenas intuimos las razones del fracaso de las alternativas y proyectos antisistémicos- conversamos con Franco Ingrassia uno de los presuntos implicados en este movimiento de reflexión y acción.


OLVIDAR A FOUCAULT O LA MODALIDAD UNIVERSITARIA QUE NEUTRALIZA LA INTENSIDAD MILITANTE

JUAN CARLOS RAMÍREZ FIGUEROA: Sobre la idea de la dispersión, me parece que el fenómeno recogido en el texto “sobre el proyecto” no ha sido muy reconocido por el debate intelectual. Y menos en los medios masivos. Como si el capitalismo tardío que vivimos fuera lo natural.


FRANCO INGRASSIA: Existen, aquí y allá, algunos análisis y constelaciones conceptuales que se aproximan a la hipótesis de la dispersión. Pero el hecho de que estos elementos se encuentren, digamos, dispersos, es algo que puede ser leído desde la misma hipótesis de la que partimos.

Creo que, fundamentalmente, de lo que se trata es de un anacronismo. Los medios intelectuales y militantes y la pequeña parte de los medios masivos de comunicación que se hacen eco de sus debates, viene todavía dominados por una generación formada en los 70 –pero se trata de una dominación sin proyecto ni perspectiva, una pura dominación reactiva.

Si aventuras político-intelectuales como las de Deleuze, Foucault, Castoriadis o la de los mismos Situacionistas (por nombrar sólo algunas) resultaron intensas y valiosas fue justamente porque se propusieron desarrollar una ontología del presente, es decir, de sus discontinuidades. Pero su presente ya no es el nuestro. Más allá de las continuidades –es cierto, por ejemplo, que el capitalismo continua y en ello podemos y hasta diría que debemos permanecer con marxistas, pero ¿de qué modo?- creemos que el pensamiento sólo puede recomenzar pariendo de la premisa de que se produjeron nuevas discontinuidades.

Sin embargo, la ontología  postestructuralista/setentista todavía perdura. Ya en la década del 80 Baudrillard propuso “Olvidar a Foucault” –y más allá de compartir o no su fatalismo, podemos rescatar el gesto de intentar salir de algo que, surgido como pensamiento devino luego saber circular- pero, como suele pasar, quien resultó olvidado fue él. Y Foucault es recordado –salvo contadísimas excepciones, como es el caso de Tiquun- en una modalidad universitaria que neutraliza la intensidad militante de su proyecto. Así que el olvido es doble.


ARGENTINA Y CHILE COMO LABORATORIOS DEL NEOLIBERALISMO

JCRF: Me interesa mucho el tema de la mutación de las sociedades con mercado a las sociedades de mercado. ¿Crees que las dictaduras sudamericanas han apurado el proceso? (pienso en el Chile neoliberal imaginado por los alumnos de Milton Friedman y puesto a funcionar por Pinochet) ¿O hay otras causas más profundas que lo han propiciado?

FI: Como en todo proceso de reestructruración capitalista, el recurso principal para la producción de la mutación ha sido la violencia. Las experiencias del Tatcherismo y el Reaganismo y demás procesos de neoliberalización en los países “centrales” han tenido su propia violencia específica. Y en nuestra región del mundo la violencia se configuró bajo los dispositivos del terrorismo de Estado.

Cierto escritor uruguayo, que goza de cierta mala prensa producto de su sobreexposición pero del cual no hay razón para rechazar su obra en bloque, afirmó hace tiempo que “los gobiernos militares intentan ocultar el carácter económico de la violencia y los gobiernos parlamentarios intentan ocultar el carácter violento de la economía”.

Siguiendo esta tesis, me parece que en países como Chile o Argentina se reunieron condiciones extraordinarias para el desarrollo de verdaderos laboratorios de neoliberalismo que permitieron una experimentación cruenta y sin miramientos de lógicas y dispositivos que en los países centrales sólo podían implementarse a través de una miríada de mediaciones y negociaciones con toda la estructura institucional propia del Estado de Bienestar. En cierto sentido, estas dictaduras fueron nuevas “campañas del desierto” y, como lo indica el “nombre oficial” de llevó la dictadura argentina, verdaderos “procesos de reorganización nacional”. La destrucción de formas de vida y modos de sociabilidad incompatibles con la mercantilización fue llevada adelante mediante un dispositivo de doble faz: una dimensión “tanatopolítica” de exterminio de los cuerpos que encarnaban esas configuraciones subjetivas y una dimensión “espectacular” de difusión capilar del terror en la población restante.

Desde esta perspectiva, cobra sentido que la hipótesis de la dispersión haya encontrado en esta región del mundo condiciones para su emergencia y desarrollo. Uno puede remitirse, por ejemplo, a un breve texto de Saer llamado justamente “La dispersión” para ver cómo desde momentos muy tempranos pueden leerse este tipo de efectos sociales de la “vía sudamericana” de acceso al posfordismo.

JCRF: Déjame ver si entiendo en la vieja sociedad pre-capitalismo global existía un esquema Estatal que hacía la ruptura una forma de lucha contra él. Ahora, al existir una dispersión es imposible “romper” lo que ya está roto y felizmente aceptado como un modelo normal de sociedad. ¿Explicaría eso el fracaso de los movimientos políticos, internet como espacio de disidencia y movilización o la música con “contenido político”?

FI: Se podría responder que sí, pero a condición de aclarar que se trata de un esquema tan general que puede ser usado para explicar casi cualquier cosa…

Yo creo que las victorias y fracasos de las experiencias que intentan construir subjetividades, modos de vida o mundos no reglados por el Estado o el mercado hay que pensarlas situacionalmente: la singularidad de una apuesta exige la singularidad de su pensamiento.

Pero sí podría arriesgar que hay un desplazamiento más o menos general del problema (semántico) de los contenidos al problema (gramatical) de las lógicas de articulación.

El mercado es indiferente a los contenidos. O, mejor dicho, sólo percibe y opera con diferencias cuantitativas, de rentabilidad, entre los contenidos. Es así como el “contenido político” de la música es, en términos mercantiles, algo sólo diferenciable de cualquier otro contenido en términos de la ganancia que puede resultar de su puesta en circulación.

De acuerdo esto, creo que lo interesante de la canción de protesta y el free jazz de los 60, el hardcore de los 80 o ciertas variantes del hiphop de los 90 no es tanto la cantidad de veces que se grite “fuck tha police!” sino que son producciones culturales que –como muestran muy claramente documentales como Imagine the Sound o American Hardcore – se insertaron en la construcción de formas de subjetivación y modos de experiencia colectiva articulados de acuerdo con lógicas que, si bien no dejaban de entrar en relaciones complejas con el mercado, no podían reducirse de modo simple a un mero campo específico de la operatoria mercantil.

 

 

“EL CAPITALISMO ES UNA CATÁSTROFE GLOBAL“


JCRF: ¿Existe algún hecho puntual que haya terminado por consolidar este modelo de la “dispersión”?

FI: Me parece que uno de los problemas es que, justamente, no se trata de un modelo sino más bien de una resultante. Es decir, no se trata de algo buscado por los agentes que operan en el mercado –el resultado perseguido es uno y sólo uno: la mayor rentabilidad posible- sino una especie de efecto colateral.

Un empresario decide llevar a la quiebra a su empresa trasladando su capital a los flujos financieros. Busca una mayor rentabilidad que la que le proporciona la producción industrial. El efecto colateral es el desvanecimiento de la cohesión que producía el régimen fabril. Los trabajadores quedan en dispersión. Pero ese efecto colateral puede devenir ocasión de experimentación de procesos de autogestión productiva.

Si bien la dispersión puede considerarse un efecto de dinámicas económicas objetivas es siempre una decisión subjetiva la que determinará que experimentemos dicha dispersión como fatalismo de la desestructuración o nueva condición para el desarrollo de experiencias de autoorganización en las que una vida en común que sea a la vez una vida de lo múltiple y de las singularidades resulte posible.

JCRF: Últimamente me he topado muchas veces con la frase que Zizek atribuye a Frederic Jameson (¡incluso con autores que no citan la fuente!): “Es más fácil imaginar una catástrofe global que un modesto pequeño cambio en el capitalismo global”. Aquella frase, entendida en toda su profundidad -me parece- sintetiza perfecto la dramática posición del ser humano. Estamos tan inmerso en esta ideología capitalista que ni siquiera podemos intentar “imaginar” un cambio en ella. A diferencia de la destrucción total del planeta, donde si tenemos elementos para “proyectarla” en nuestra mente… ¿Qué cosas te dispara esa frase?

FI: En primer lugar, se podría decir que imaginar una catástrofe global es fácil porque, en cierto sentido, estamos viviendo en una. El capitalismo global ES una catástrofe social global per se y la operatoria mercantil una modalidad eficaz de obtención de plusvalía en medio de -y a causa de- la catástrofe.

Dicho esto, no creo que estemos tan inmersos en la ideología capitalista como sugiere la cita. De hecho, pienso que el capitalismo es cada vez más parasitario y menos exhaustivo. Su misma necesidad de recurrir a procesos de innovación, cooperación e inteligencia colectiva lo llevan a ese punto. Para retomar ciertas categorías de Marx considero que hay una tendencia al pasaje de la “subsunción real” del trabajo en el capital (cuando el capital organiza desde dentro el proceso productivo, como por ejemplo con la cadena de montaje y con lo que se denominó la organización “científica” del trabajo taylorista) hacia un nuevo tipo de “subsunción formal” (el capital se apropia parasitariamente de un proceso productivo autoactivado). Y esto es así porque los proceso cooperativos de innovación no pueden surgir en contextos de regulación disciplinaria sino que necesitan de entornos inmanentemente autoorganizados.

Es así como uno no tiene más que abrir el Soulseek o participar de la traducción cooperativa del subtítulo del último episodio de nuestra serie favorita para tener una experiencia de circulación y producción de lo común que prefigura modos postcapitalistas de sociabilidad.


LA GRAN ESTAFA DEL ROCK AND ROLL Y LOS NUEVOS “REGIMENES DE SENSIBILIDAD”

JCRF: En estos síntomas y contextos que estamos analizando, ¿no te parece que el rock, sobretodo post-1968 con su culto a la personalidad y  su “simulación” de contracultura (anulada inmediatamente al estar sujeto al mercado) fue más bien el “sonido de la contrarrevolución? Me explico: mientras el 95% de las personas tienen problemas concretos de dinero, el reportero de la Rolling Stone profundiza en el discurso del rockero “que no se revela del todo, que juega con su pasado, que te muestra una parte pero la otra la oculta”. ¿No te parece que entre las personas que buscan llegar a fin de mes y el “rockero” estrella que juega a ocultar/revelar sus monstruos internos al periodista de rock hay un abismo?

FI: Me parece una situación ambigua. Acuerdo con el diagnóstico de existencia de una la situación abismal y con la crítica a la recomposición del rock masivo en el ámbito de la mediatización contemporánea. Pero creo que todavía existe cierta fertilidad del rock como cultura, al menos en dos planos: por una parte siguen existiendo agrietamientos y –como planteó alguna vez Pablo Schanton- ciertos momentos de “gimnasia transcultural” donde la cultura rock permite la conexión o el pasaje entre la esfera del consumo masivo mercantilizado y ciertos ámbitos contraculturales.

Muchos de nosotros nos enteramos en nuestra temprana adolescencia de la existencia de alguien como Artaud gracias al disco de Spinetta o de la existencia de Lissitzky y del constructivismo ruso a través del Man Machine de Kaftwerk. Es decir, creo que esa “simulación de contracultura” (“The Great Rock ‘n’ Roll Swindle” al decir de Malcolm McLaren) tiene que recurrir a cierto contacto con elementos “propiamente” contraculturales. Y lo que funciona como vía de mercantilización de la contracultura bien puede recorrerse a contramano como proceso de acceso a experiencias subjetivas no-mercantiles. En ese sentido, me parece que estamos ante un problema similar al del estatuto ambiguo del carnaval: ¿simple simulación de inversión del orden social con el fin de hacerlo más tolerable o espacio de prefiguración de la sociedad por venir que activa la imaginación política? Creo que se trata de ambas cosas a la vez.

JCRF: Cuales serían entonces los refugios para los  “regímenes de sensibilidad”  en las sociedades de mercado contemporáneas?

FI: Me parece una pregunta clave. T.E. Lawrence decía que «la rebelión debe tener una base inatacable, un lugar a refugio no solo de un ataque, sino del temor de un ataque». Creo, en este sentido, que la producción de retaguardias estratégicas, zonas de opacidad, puntos de autoorganización, instituciones de lo común, etc. es fundamental en estos momentos. Hay múltiples experimentaciones en curso en torno a estas cuestiones. En este sentido, parece ser momento de reactivar la vieja consigna maoísta: “que 100 flores florezcan y que cien escuelas de pensamiento compitan es la política de promover el progreso en las artes y de las ciencias y de una cultura socialista floreciente en nuestra tierra”. Momento para la invención colectiva singular y el seguimiento atento y respetuoso del camino elegido por los otros.

Pero al menos considero que es posible proponer un criterio de construcción común: atender a que en esos refugios resulte posible eludir el riesgo de que el confort identitario /comunitario tomen el comando de la situación, ya que esto implica el cierre sobre sí de la experiencia y la renuncia a la expansividad que –aun a riesgo de disolución dispersiva- es la base de cualquier apuesta de transformación social.

[la entrevista se publicó también en el #130 de la revista Campo Grupal en febrero de 2011: http://jcrfarchivos.wordpress.com/2012/11/04/dispersos-en-el-siglo-xx-febrero-2011-campo-grupal-argentina/]

martes, 14 de septiembre de 2010

notas sobre la visión

 "En verdad, los fotógrafos tradicionales son los que están un poco ciegos a causa del continuo bombardeo de imágenes que reciben constantemente.  Yo, a veces, les pregunto qué es lo que ven, y, sin embargo, les cuesta trabajo contármelo. Les resulta muy difícil encontrar imágenes genuinas, fuera de los clichés. Es el mundo el que está ciego: hay imágenes de más, una especie de polución. Nadie puede ver nada. Es preciso atravesarlas para hallar las verdaderas imágenes."


Evgen Bavcar. fotógrafo ciego, nacido en la antigua Yugoslavia en 1946.

más sobre Bavcar aquí

martes, 24 de agosto de 2010

ritmo y dispersión

“La ciencia del ritmo” en revista iPop

Juan Carlos Ramírez Figueroa

 

ESTE ENSAYO, es una de las primeras obras “revisionistas” sobre la cultura electrónica. Escrito el 2004, no ha perdido su vigencia. Es más, tras su aceptación como parte del mainstream y con su propio Altamont (los 20 jóvenes muertos en la última Love Parade en Alemania), el género y subestilos necesitan una profundización. Su autor, Paul Miller (Dj Spooky That Subliminal Kid) se pasea por referentes como Wu-Tang Clan, Giles Deleuze o Baudrillard para guiarnos por un universo que conoce a la perfección.

Capítulos como Pinchar es escribir/Escribir es pinchar o Cine rítimico son notables estudios sobre la influencia de las máquinas y su música en la cultura contemporánea. No por nada, Miller es reconocido por la revista The Wire, como un hombre renacentista. Un catedrático del ritmo que dijo: “dame dos discos y te construiré un universo” y que nos regala en estas cien páginas reflexiones que se leen una y otra vez.


Como cuando dice: “Estás solo en un jardín de memoria en un Edén sin guión ni tentación. La manzana de la ciencia es un anuncio colgado en alguna página web. Teclea la palabra clave y te ofrece significados contrapuestos”. Esa angustia cósmica frente al mundo disperso que vivimos, acompaña todo el texto que como, señala su presentación, sampea “autobiografía y teoría”. Es que esta dispersión es un efecto inevitable del mundo capitalista global. Si antes existía la ruptura frente a lo establecido (be-bop, rock and roll, free jazz, punk) ahora, al estar todo fragmentado, ni siquiera se sabe qué pedazo roto seguir rompiendo. Miller nos da herramientas para darnos cuenta. Al ritmo de las máquinas.

La ciencia del ritmo
Paul D. Miller
Alpha Decay

fuente

sábado, 7 de agosto de 2010

empieza el viernes 13 de agosto !!!



seminario/taller
entrecruzamientos
del arte y el pensamiento contemporáneo

La noción de entrecruzamiento designa un espacio de “apareamiento e intercambio” entre prácticas y discursos heterogéneos.

Ni exposición de una teoría del arte ni búsqueda de fundamentos filosóficos para las experiencias estéticas: este seminario/taller propone un itinerario por distintos puntos en los cuales el pensamiento contemporáneo (es decir, aquel pensamiento que se propone dar cuenta de la singularidad his ...tórica de nuestro presente) se encuentra con el arte y hace de este encuentro ocasión para la intensificación de procesos de invención teórica de los cuales emergerán “excedencias ontológicas”, “regímenes de lo sensible”, “verdades artísticas”, “comunidades experimentales”, “huelgas humanas” y otros conceptos, premisas e hipótesis destinados a incidir en los modos en los que construimos y analizamos nuestras formas de vida.

Indagaremos entonces las múltiples formas, las distintas razones y los diferentes efectos propios de aquellas instancias en las que el arte da qué pensar a las prácticas teóricas contemporáneas. En esos cruces hay una fecundidad que invitamos a explorar.

>> Programa de trabajo
01. alain badiou y el arte como procedimiento de verdad
02. antonio negri y la excedencia ontológica
03. jaques rancière y el régimen de lo sensible
04. la société anonyme, claire fontaine, huelgas humanas y comunidades experimentales

>> Modalidad de trabajo
Sobre la base de una lectura previa, se realizará una exposición que apunte a señalar la estructuración de las redes conceptuales de los textos y las problemáticas que emergen a partir de las mismas. Luego de esta exposición, se trabajará de forma participativa, produciendo hipótesis de manera colectiva a partir de los interrogantes que los participantes formulen. Se promoverá un abordaje del material de lectura que permita extraer del mismo herramientas conceptuales que conecten con las prácticas actuales de los cursantes, contribuyendo a imaginar modos de trabajo hasta el momento impensados.

>> Duración
4 reuniones

>> Día y horario
Viernes de 19.30hs a 21hs

>> Fecha de inicio
Viernes 13 de agosto

>> Lugar
Espacio Cero
Tucumán 1024
Rosario, Argentina
http://0web.com.ar/

>> Arancel
Curso completo $180 (se abona en la primera reunión)
o dos cuotas de $100 (se abonan en el primer y tercer encuentro)
El costo del curso incluye el material bibliográfico.


>> Sobre el coordinador del seminario
Franco Ingrassia (Rosario, 1976). Realizó una Maestría en Investigación Participativa en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ha dictado seminarios como docente invitado en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). Sostiene una práctica clínica en instituciones públicas y en su consultorio. Integra el Laboratorio de Análisis Institucional de Rosario. Ha publicado diversos artículos en revistas como El Rodaballo y Campo Grupal (Argentina), Mute (Inglaterra), Archipiélago y El viejo topo (España) y Derive Approdi (Italia). Coordina el proyecto Estéticas de la Dispersión.